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Qué comer si se va la luz: menús de tres días sin cocina y sin nevera

📅 2026-09-02 · ⏱ 8 min de lectura

El 28 de abril de 2025 demostró algo que las guías de kits dicen a medias: el problema de un apagón largo no es tener comida, es tener un frigorífico lleno convertido en cuenta atrás. Cocinar sin electricidad se improvisa; gestionar lo que se estropea, no. Aquí van tres días resueltos: orden de consumo, menús y la compra que cierra el círculo.

Las dos reglas que gobiernan todo lo demás

  • La nevera cerrada es tu amiga las primeras 24-48 horas: un frigorífico moderno, bien cargado y sin abrir, aguanta un día y medio en rango fresco; el congelador lleno, más. Cada apertura resta: decid cada mañana qué se va a comer y sacadlo de una vez. Y al abrir, narices atentas: lo que huela o se vea raro, a la basura. Una intoxicación alimentaria en plena crisis es lo último que necesitas, y ahí sí no hay heroicidad que valga.
  • Sin cocinar no significa sin plan: conservas con abre-fácil, pan de molde, fruta de piel dura, frutos secos, barritas, galletas, embutido al vacío, queso curado, chocolate. Lo fresco que depende del frío se consume en orden: eso es el núcleo de este plan.

El orden de consumo: primero lo que más llora

  • Primeras 6-12 horas: lo que ya estaba abierto o se abre —yogures, postres, el tupper de la nevera, la ensalada de bolsa, la leche iniciada, el charcutero abierto. Si el corte se anuncia, esta tanda se adelanta a la cena de esa noche: es el momento de hacer la fiesta de la nevera.
  • Día 1: lo fresco cerrado que exige frío —carne, pescado, lácteos de fecha próxima—, y solo si tenéis dónde cocinarlo: hornillo de campaña, fogón de gas, barbacoa al aire libre (jamás dentro: monóxido de carbono, el asesino silencioso de cada temporal). Sin cocina de gas, esta tanda se comparte con vecinos que sí la tengan o se asume la pérdida: no se come pescado dudoso por orgullo.
  • Días 2 y 3 en adelante: solo despensa —conservas, legumbre de bote, pan, tortitas de molde, fruta resistente, crema de verdura en brick, cacao en polvo que se aguanta con agua. La nevera ya es un armario decorativo: tratadla como tal.

Tres días de menú (dos adultos, sin vitro ni microondas)

Día 1 — Desayuno: pan de molde con cacahuete y fruta. Comida: ensalada de conserva —garbanzos de bote, atún, tomate aguantado, un golpe de aceite— y fruta. Cena: la tanda fresca resuelta en tabla de quesos curados, embutido al vacío y picos de pan: la cena que en casa normal se llama picoteo y aquí se llama plan.

Día 2 — Desayuno: tortitas de molde o galletas, barrita para quien no tenga hambre al levantarse. Comida: legumbre de bote aliñada con ventresca: se sirve fría y nadie la mira raro. Cena: crema de verduras de bote o gazpacho, que cerrado aguantaba a temperatura ambiente y da el pego de plato caliente sin estarlo.

Día 3 — Desayuno: los últimos lácteos, que hoy caducan de frío igual. Comida: pasta que hirvisteis de más el día 1 con hornillo, templada con aceite y conserva; o sardinas con pan si el agua no llegó para cocer. Cena: fondo de armario —barritas, frutos secos, chocolate y un bonito con pimientos: la cena de campaña de toda la vida.

Fijaos en el hilo de los tres días: ninguna comida depende de un solo tipo de alimento. Falla el pan, queda la conserva; y una vez abierta una lata grande, no hay nevera para la mitad que sobra: se come entera en esa comida o no se abre. En apagón no hay sobras: hay decisiones.

La compra de 40-60 euros que hace comestible todo esto

  • Hornillo de campaña con dos o tres cartuchos (15-20 € el conjunto): convierte en normal hervir pasta, arroz o agua con cualquier duda. Y dos bombonas de butano de repuesto: si se fue la red eléctrica, la cocina de gas de casa funciona — la vitro no, el fuego sí.
  • Agua para beber y para hidratar lo deshidratado: parte del presupuesto, siempre.
  • Abrelatas manual: el objeto más olvidado del kit alimentario y el que más conservas deja sin abrir en el estante.
  • Vajilla de no fregar: vaso, plato y cubierto por persona que sobrevivir al día es también gestionar el agua que no vas a gastar en el fregadero.
  • Bolsas de basura gruesa: todo lo que se estropee se embolsa y sale de casa pronto. Un frigorífico pudriéndose en pleno julio convierte tu cocina en un problema con dos semanas de resolución.

Errores que tiran media compra

Guardar la reserva junto a la lejía (los vapores contaminan hasta el envase cerrado). Abrir la lata grande pensando en mañana. Fiarse del olfato como juez único con la leche de dos días fuera: ante la duda, fuera, sin debate. Y descubrir el día uno que todas las conservas del cajón exigen un abrelatas que está en casa de tu madre. Estos cuatro fallos, más la nevera abierta por curiosidad, explican el 90% de las comidas perdidas del 28-A.

La reserva para este escenario está montada en el kit de apagón —hornillo, agua, comida sin frío— y escalada en el kit de 30 días si quieres despensa de verdad. Las bases de conservación de alimentos, en la web de AESAN.